A los ingenieros de montes nos hacen frecuentemente una pregunta ¿Pero vosotros qué es lo que hacéis? y nosotros a veces nos liamos mucho para responder.
Sin embargo, creo que se podría resumir en que somos torpes aprendices de la Naturaleza, a a la que tratamos de imitar para poder aprovechar sosteniblemente los regalos que bosques, matorrales y pastizales nos entregan.
Esta labor tan apasionante es la que me empujó a estudiar esa especialidad de la ingeniería allá en la antigüedad, a finales del siglo XX, y hacer después un doctorado (en Soria).
Tras dedicar 15 años a la investigación, la vida me ayudó a encontrar nuevos caminos y en la actualidad trabajo en una sociedad laboral especializada en todo lo que tenga que ver con sensores remotos, inteligencia artificial y, por supuesto… bosques.